Te extraño

En cada paso que doy, en cada letra de cada canción.
En la melodía de un piano o en el canto de un pajarito volando.
En la inmensidad del mar o el extenso firmamento.

En el asfalto que recorremos y los paisajes naturales que conocemos.
Durante el día y aún mas en la obscuridad de la noche.
En momentos de alegría y en momentos de tristeza.

En otoño, primavera, en días calurosos o fríos mientras se consume el humo mi cigarrillo.
Es ahí donde me viene a la mente tu recuerdo,
todos aquellos momentos y se forma un nudo en la garganta.
Mientras con voz entre cortada mis labios pronuncian

– “Vaya, cuanto extraño a esa dama”.

Y así pasan los días, mientras en mi cabeza resuena la frase, te extraño,
mi corazón pide a gritos salir corriendo e ir hasta tu lado,
fundirnos en un abrazo y olvidar todo el maldito pasado.

Vaya corazón ingenuo que no se da por vencido y cree que aún lo estas esperando;
sin embargo soy yo, soy yo quien se aferra a continuar con aquella historia,
que a mi parecer aún no ha terminado.

Autor: Andrés Venegas.

Silencio

Quiero que desaparezcas de mi vida, lárgate y no vuelvas a buscarme. Sin ti estaré bien, tu partida causara dolor, pero sé que me hará demasiado bien.

No pretendo saludarte, abrazarte ni siquiera voy a sonreír si un día nos llegamos a cruzar por donde mismo. Me limitare quizá a un cruce de miradas y espero que tu hagas lo mismo que yo.

Tantas noches que pasamos juntos y me tuviste sumiso ante tus pies, soportando tus malos ratos.  En tu vida solo fui el manantial del cual bebías para saciar tu sed. Un juego para ti, amabas verme explotar mientras con una maldita sonrisa me decías que era muy infantil el verme llorar.

Vete, como siempre, como es tu costumbre. Aléjate de mí y déjame recobrar la paz que perdí desde que te conocí. Deseo que te vaya bien, pero no me interesa saber si te fue bien o estás mal.

Me canse de ti, los reclamos, tus comentarios idiotas y tu estúpida forma de sentirte la víctima en  esta situación.

¿Dime que hago yo? Si me siento en completa soledad aun teniéndote junto a mí, dime, ¿Qué hago si siempre has dicho que lo nuestro es un fastidio? Me canse de correr tras de ti, de estar a la merced de lo que pidieras. Adelante, nadie te detiene.

¡Deja de joder mi vida de una puta vez por todas!

Siempre tienes la razón y esta vez no es la excepción.

¿Me falto dar más amor?

Claro, me falto amor en las entrañas para gritar más fuerte cuanto te amaba.

¿Me faltó tiempo para estar contigo?

También tienes razón, las veintitrés horas que te dedicaba al día no eran suficientes.

¿Me falto más pasión en nuestras noches a solas?

También tienes razón, no bastaba con el incendio que provocaba en ti.

No tiene caso tocar el tema de la desconfianza. Mi tiempo lo dedicaba exclusivamente para ti, incluso deje familia y amigos para estar contigo; sin embargo, para ti nunca fue suficiente, los minutos que estábamos lejos enloquecías pensando que te estaba engañando.

Aún dueles, dueles en lo más profundo de mí ser. Pero el error fue mío, fue mi culpa no darme cuenta que vivíamos en una historia con el final programado. Ayer hubiera dado todo por nosotros, hoy solo quiero desaparecer de tu lado y recuperar mis sueños rotos.

No hay nada más que hacer, no podemos seguir con este juego. Yo quería darte algo que no se pudiera romper y terminamos estallando como un globo de helio. Lo siento tanto, no estoy para explicaciones o justificaciones idiotas.

Guarda silencio, me tengo que ir.

Autor: Andrés Venegas

¿Qué más esperas de mí?

Suficiente, déjame, vete y no regreses.
Todo este tiempo esperando por ti
dime que más quieres, lo di todo.

Noches donde tú me necesitaste estuve ahí.
En madrugadas de soledad mi compañía
era la cura a la melancolía.

Te entregué todo mi amor, lo di a manos llenas,
luché por ti y te defendí ante todos
aún cuando todo estaba en mi contra.

Tantos planes juntos, tantos sueños, tantas metas,
di lo mejor de mí, tuviste mi mejor versión y lo arruinaste.
Dueles y dueles en lo más profundo, eres mi tormento, mi caos.
Mi contradicción en todo.

Eres mi lamento y mi tristeza, fuiste mi salvación
y ahora eres mi perdición. Vuelvo a las noches de
whisky barato y nubes grandes de humo de tabaco.

Vuelvo a la desesperación de las noches de insomnio,
vuelvo a la escritura donde todo es una basura
y solo me consuela saber que tu lograste hacer
de mi vida una tonta película muda.

¿Qué más quieres de mí?
Te llevaste todo.
No esperes más de mí.

Autor: Andrés Venegas

Sin previo aviso

Llegaste así de la nada, sin caretas ni prejuicios, solo llegaste.
Llegaste y las notas del piano cobraron sentido,
la flora seca de mi jardín poco a poco reverdeció.

Llegaste como arcoíris después de una estrepitosa
tormenta, con una sonrisa al mal tiempo, solo llegaste.
Llegaste y entendí que el silencio no es malo
si los corazones se hablan.
Entraste por la puerta y no pusiste candados,
de ti aprendí lo que es la libertad.

Llegaste y los ¿por qué? tuvieron respuestas inmediatas.
Comprendí el significado de la palabra amor que,
dicha de tu voz me hace vibrar el corazón.

Llegaste como el poema que toca tu corazón en cada frase.
Llegaste como la brisa a la orilla del mar.
Llegaste como el canto de los pajarillos en primavera.

Las canciones de amor las comenzamos a protagonizar
y mis poemas a tu nombre comencé a redactar.
No se si fue un lunes, martes en primavera o verano.

Solo llegaste….

Llegaste y te sentaste a la mesa conmigo, entre platicas
y risas el café calientito me supo más rico.

Llegaste y tu olor impregnaste en mi abrigo, tu carisma
lo dejaste marcado en mi corazoncito y tu sonrisa la
llevo como amuleto a todos lados donde camino.

Llegaste y tu luz alumbro hasta el rinconcito más obscuro,
las risas se convirtieron en parte fundamental de nuestro mundo.

Llegaste sin previo aviso.
Llegaste y todo cobró sentido.

Autor: Andrés Venegas