Yo no te perdí

Hoy me di cuenta que las lágrimas se agotaron, aquello que tanto dolió, que tanto hizo daño se esfumo. Se fue como el humo de un cigarro disipándose en el aire.

Mi corazón se había vuelto un desierto y con su partida dejo sembradas algunas semillas, ahora puedo cosechar tanta paz y tranquilidad que había perdido cuando te fuiste.

Me di cuenta que a veces se gana más perdiéndolo todo, que caer no significa estar derrotado y en ocasiones es señal de que vas ganando. No me arrepiento de nada, inclusive de perder amigos en el trayecto por defender a alguien que termino siendo lo que ellos decían que era y que nunca creí.

Me voy con la cabeza en alto, me llamaron hipócrita por contar lo bueno a su lado, siempre fiel a mi ideal solo podía expresar las cosas buenas que había de nosotros.

Hace mucho no ronda su nombre en mi cabeza, hace tiempo que no me da miedo salir a la calle por miedo a cruzarnos en la inmensidad de la ciudad.

Me llevo conmigo nuestra historia, guardada en el corazón.

Me di cuenta que no te perdí nunca, fuimos uno, compartimos momentos, inclusive nos quisimos demasiado; sin embargo, yo no te perdí, me perdiste. Lo digo sonriendo y con lágrimas de felicidad al saberme libre.

Entregue todo, arriesgue todo, inclusive aquello que no tenía. Nunca puse condiciones, luche contra mis miedos, miedos que me limitaban. Todo lo que di siempre fue sincero, directo del corazón, por convicción y nunca por obligación.

Ahora entiendo la frase –Todo pasa por algo. – y lo comprendo, al final una espada es el resultado de miles de golpes bajo el fuego.

Quiero correr por el parque, ese ser insoportable dentro de mí por fin me libero, me dejo ser libre. Dejo de atormentarme por algo que acabo hace mucho.

Fue un proceso duro y demasiado largo. Hoy mis lágrimas terminaron, su voz ya no resuena en mi interior. Me siento libre, con ganas de amar. El proceso te hace madurar, te obliga a reflexionar. Quiero entregarlo de nuevo todo, gritar de norte a sur mi amor hacía una nueva ilusión, sin temor a volver a ser herido.

Estoy listo para continuar, me despido del dolor. No me queda duda alguna, yo gane esta batalla.

Silencio

Quiero que desaparezcas de mi vida, lárgate y no vuelvas a buscarme. Sin ti estaré bien, tu partida causara dolor, pero sé que me hará demasiado bien.

No pretendo saludarte, abrazarte ni siquiera voy a sonreír si un día nos llegamos a cruzar por donde mismo. Me limitare quizá a un cruce de miradas y espero que tu hagas lo mismo que yo.

Tantas noches que pasamos juntos y me tuviste sumiso ante tus pies, soportando tus malos ratos.  En tu vida solo fui el manantial del cual bebías para saciar tu sed. Un juego para ti, amabas verme explotar mientras con una maldita sonrisa me decías que era muy infantil el verme llorar.

Vete, como siempre, como es tu costumbre. Aléjate de mí y déjame recobrar la paz que perdí desde que te conocí. Deseo que te vaya bien, pero no me interesa saber si te fue bien o estás mal.

Me canse de ti, los reclamos, tus comentarios idiotas y tu estúpida forma de sentirte la víctima en  esta situación.

¿Dime que hago yo? Si me siento en completa soledad aun teniéndote junto a mí, dime, ¿Qué hago si siempre has dicho que lo nuestro es un fastidio? Me canse de correr tras de ti, de estar a la merced de lo que pidieras. Adelante, nadie te detiene.

¡Deja de joder mi vida de una puta vez por todas!

Siempre tienes la razón y esta vez no es la excepción.

¿Me falto dar más amor?

Claro, me falto amor en las entrañas para gritar más fuerte cuanto te amaba.

¿Me faltó tiempo para estar contigo?

También tienes razón, las veintitrés horas que te dedicaba al día no eran suficientes.

¿Me falto más pasión en nuestras noches a solas?

También tienes razón, no bastaba con el incendio que provocaba en ti.

No tiene caso tocar el tema de la desconfianza. Mi tiempo lo dedicaba exclusivamente para ti, incluso deje familia y amigos para estar contigo; sin embargo, para ti nunca fue suficiente, los minutos que estábamos lejos enloquecías pensando que te estaba engañando.

Aún dueles, dueles en lo más profundo de mí ser. Pero el error fue mío, fue mi culpa no darme cuenta que vivíamos en una historia con el final programado. Ayer hubiera dado todo por nosotros, hoy solo quiero desaparecer de tu lado y recuperar mis sueños rotos.

No hay nada más que hacer, no podemos seguir con este juego. Yo quería darte algo que no se pudiera romper y terminamos estallando como un globo de helio. Lo siento tanto, no estoy para explicaciones o justificaciones idiotas.

Guarda silencio, me tengo que ir.

Autor: Andrés Venegas

Quizá un día me recuerdes

Cuando llores por la madrugada en aquel futón sintiendo como te embarga la desesperación por que las cosas no salen como lo habías planeado y recuerdes que no estoy más ahí para sostenerte entre mis brazos quizá me vas a recordar.

Quizá yo me olvide de ti, de la forma tan linda que tuviste de ser mi velero guiándome por el mar. Ahora soy un barco a la deriva naufragando en la inmensidad del océano, y en ocasiones me acuerdo de ti.

Quizá y sólo quizá cuando veas el atardecer sobre alguna banca, en algún parque de la ciudad me recuerdes o quizá no y duele. Probablemente las hojas secas te harán recordarme, costumbre tuya brincar sobre de ellas y mi costumbre fue guiarte siempre a los montones de ellas que se hacían en las calles en otoño.

Cuando busques cualquier pretexto para quedarte un poco más con la persona que amas, me comprenderás y sabrás por que en ocasiones inventaba excusas idiotas para pasar unos minutos más a tu lado.

Cuando quieras ser la primer persona en cualquier cosa con quien amas entenderás por que me despertaba de madrugada a darte los buenos días e incluso por que te esperaba hasta que durmieras para que mis deseos de buenas noches fuera con lo que durmieras.

El día que quieras correr a sus brazos a que mitigue tu tristeza por un día pesado o que guardes tus logros en secreto para que sea la primer persona que lo sepa sin duda alguna me vas a recordar.

Tal ves te acuerdes de mi cuando esa persona te dedique canciones de amor o frases que busco de libros para demostrarte su amor, ahí te darás cuenta que yo hablé con el corazón en cada carta que te redacté.

Quizá me recordaras al dormir cuando entre sueños recuerdes mi risa, la misma que solo tu conoces hasta el día de hoy.

Cuando ya no puedas contener el amor y busques cualquier forma de demostrar lo que sientes por mas ridícula que sea me entenderás.

Cuando te llegue la esencia del café recordarás aquellas salidas aburridas a las cafeterías dónde me limitaba a beber nuestro clásico frappe mientras veía detenidamente tu sonrisa.

Quizá algún día volvamos a vernos y cruzaré de largo sonriendo; sin embargo, así pasen cien años cuando llegue ese momento la tristeza me envolverá.

Quizá recuerdes, quizá no y tengo que aprender a vivir con ello.

Quizá tu no me recuerdes y yo aquí escribiéndote una vez más.

Quizá un día me recuerdes así como yo lo estoy haciendo hoy.

Autor: Andrés Venegas

Carta para decir adiós

Querida:

Seré breve contigo, conocí a alguien más.

Y no, no quiero que mal intérpretes, nunca te he sido infiel. Mi cuerpo y mi corazón te pertenecieron hasta el día de hoy. Si, yo sé que hasta cierto punto también estoy fallando, puedes verlo desde el punto que quieras, ya no me importa.

Lo estuve pensando mucho y era necesario hacerlo

—Tú tienes la culpa de que todo esto se vaya a la mierda.

— casi lo puedo escuchar de tu viva voz, intente muchas veces rescatar lo nuestro y falle en cada uno de los intentos, termine por cansarme. 

Por supuesto que hablo con amor en esta carta, fiel a mi promesa de siempre buscar lo mejor para ti. Por eso me voy de tu lado, tú necesitas algo mejor. Necesitas alguien que no se preocupe por ti, si llegaste bien a casa o no.

Empecé a valorar mejor las cosas y sé que yo nunca te di lo que mereces. ¿Qué mereces?, mereces a alguien que no te haga quedar en ridículo con sus detalles sorpresa. Sobre todo, quien te ahogue en un mar de celos. ¿Quién quiere estar con alguien que se preocupa por ti? es una completa estupidez, lo sé.

Mereces quien no le importe tu estado de salud ni te llene de estrés preguntando si ya tomaste tu medicamento. Contigo me ha quedado claro que no soy el mejor hombre que alguien pudiera tener. En tu vida falta alguien que no tenga tiempo suficiente como para poder verte diario. Esa misma persona te debe de limitar y cortar tus alas, pues aparentemente no te gusta que te dejen volar. 

Tu forma de actuar es muy diferente a cuando lo nuestro inicio. Todo lo bueno se fue esfumando, hasta volverse costumbre. Estoy demasiado cansado de vivir en una constante pelea por intentar ser el vencedor.

Te di cada parte de mi, busqué siempre hacerte feliz e inclusive en tus caprichos más estúpidos te consentí, pero, claro, tu eres quien lo da todo en esta relación y yo no aporto nada. Se que te tengo cansada. 

Recalcabas cada defecto en mi y tu siempre estabas en lo correcto pero, te agradezco. Agradezco este pasaje en mi vida. Agradezco con todo mi corazón que me enseñaras que merezco a alguien diferente a ti y hoy le estoy dando oportunidad a una mujer que no vale la pena tal como yo.

La conocí hace un par de meses y me ha acompañado en cada mal paso de nuestra relación. Ella se ha preocupado por mi, me apoya y sobre todo siempre se alegra de mi felicidad. Ella es como yo, una persona que no vale la pena, según tu. 

Es amorosa, nunca se cansa de decirme lo mucho que me aprecia y que se muere por estar conmigo. Ella es detallista, siempre están puntuales sus mensajes de buenos días y buenas noches. Procura tener tiempo para mi, a pesar de que solo le dedicaba los momentos en los que tu no tenías tiempo para mi.

No, no hemos estado ni a punto de besarnos tampoco hemos tenido sexo ni nada que puedas mal pensar. A lo mucho nuestro contacto se basa en simples abrazos espontáneos; sin embrago, ambos nos hemos ido cautivando el uno al otro y eso, eso me hizo tomar esta decisión. 

Te suplico me perdones, puedes decirles a todos que soy un mal hombre que nunca estuve pendiente de ti, nadie tiene que enterarse de lo que vivimos. Puedes manchar mi reputación si así deseas, tal como ya lo empezaste a hacer. Yo me daré la oportunidad de conocerla y aunque tenemos un futuro incierto, es mejor que estar a tu lado.

Soñé con un futuro a tu lado y hoy te escribo esta carta para decir adiós. Perdóname querida pero ella se adueño de mi.

Autor: Andrés Venegas